lunes, abril 23

Decidir todo lo contrario.

Seguramente este día fue uno de esos cuando la tristeza ganaba la batalla, cuando me convertí en la mas cobarde dependiente del amor, volviéndome poco amante de la vida. Cuando empecé a despertarme sola  y lo único que quería era despertarme leyendo ese mensaje de buenos días y exactamente lo único que pasaba esa mañana era nada y lo único que me tocaba hacer era dormirme de nuevo y estar soportando el recuerdo del mas pequeño detalle de la ultima pelea, que a causa de eso no tenia mi mensaje de buenos días.

Ese día solamente iba a quedarme dormida olvidándome del amor de mi vida, la tristeza me ganaba y me convertía a ratos en un ser con culpa imaginaria. Pero recordé que ya eran muchas de esas mañanas, ya había llorado lo suficiente, ya se me estaban acabando las lagrimas y por supuesto las malévolas ideas bien estructuradas de cómo pude evitar la pelea del día anterior y solucionarla con un buen beso.

Mande todo al carajo esa mañana y decidí tirarme a la aventura de conocer lo que me estaba perdido, de retar al amor de mi vida a no estar esperando sus ridículos mensajes de buenos días, a ser yo la que iba a decidir si quería un mensaje o no. Me tire a descubrir que mis mañanas están llenas de todo, que si me levanto no es para volver a dormir y estarme retorciendo con todos los detalles de la ultima pelea, mis días empiezan sin un buen mensaje de buenos días hasta que yo decida lo contrario.









2 comentarios: