Seguramente
este día fue uno de esos cuando la tristeza ganaba la batalla, cuando me
convertí en la mas cobarde dependiente del amor, volviéndome poco amante de la
vida. Cuando empecé a despertarme sola y lo único que quería era
despertarme leyendo ese mensaje de buenos días y exactamente lo único que
pasaba esa mañana era nada y lo único que me tocaba hacer era dormirme de nuevo
y estar soportando el recuerdo del mas pequeño detalle de la ultima pelea, que
a causa de eso no tenia mi mensaje de buenos días.
Ese
día solamente iba a quedarme dormida olvidándome del amor de mi vida, la tristeza
me ganaba y me convertía a ratos en un ser con culpa imaginaria. Pero recordé
que ya eran muchas de esas mañanas, ya había llorado lo suficiente, ya se me
estaban acabando las lagrimas y por supuesto las malévolas ideas bien
estructuradas de cómo pude evitar la pelea del día anterior y solucionarla con
un buen beso.
Mande
todo al carajo esa mañana y decidí tirarme a la aventura de conocer lo que me
estaba perdido, de retar al amor de mi vida a no estar esperando sus ridículos
mensajes de buenos días, a ser yo la que iba a decidir si quería un mensaje o
no. Me tire a descubrir que mis mañanas están llenas de todo, que si me levanto
no es para volver a dormir y estarme retorciendo con todos los detalles de la
ultima pelea, mis días
empiezan sin un buen mensaje de buenos días hasta que yo decida lo contrario.
Me encanto, buenísimo Pame.
ResponderEliminarGracias Jenni :)
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